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Pitch Train 2026: por qué una buena idea no debería caber en un ascensor

September 2, 2026

Nueva York, principios de los noventa. Michael Caruso es editor senior de Vanity Fair y tiene un problema que cualquiera reconocerá: no consigue una reunión con su jefa. Tina Brown dirige la revista más influyente del momento y su agenda no admite conversaciones sin fecha.

Así que Caruso encuentra un atajo. Espera a que ella salga del despacho y se mete con ella en el ascensor. Cuatro plantas para vender un reportaje de quince mil palabras.

Su pareja de entonces, la periodista Ilene Rosenzweig, le preguntaba cada noche cómo le habían ido sus elevator pitches. De esa broma doméstica salió, según cuenta ella misma, uno de los términos más repetidos del mundo del emprendimiento.

Tres décadas después, esa historia explica el nombre del Pitch Train, la jornada de presentaciones de startups que TrenLab, el programa de innovación abierta de Renfe, y Al Andalus Innovation Venture celebran cada año a bordo de un AVE entre Madrid y Sevilla. Y explica, sobre todo, por qué decidimos hacerlo justo al revés.

De dónde salen los 30 segundos del elevator pitch

La medida del elevator pitch nunca fue una decisión meditada. Es, literalmente, lo que dura un viaje en ascensor, y en la escena que dio origen al término fueron cuatro plantas. De ahí salió la convención que hoy fija estas presentaciones en torno a los 30 segundos. No hay detrás ningún estudio sobre cuánto necesita una persona para entender una propuesta compleja. Hay una casualidad arquitectónica convertida en norma sectorial.

Como ejercicio de síntesis, el formato es excelente. Obliga a un fundador a saber qué hace su empresa, para quién y por qué importa. Ahí no hay discusión.

Lo que ocurre es que esos 30 segundos terminaron decidiendo algo más grande que ellos mismos. Terminaron decidiendo cuánto tiempo se escucha una idea antes de tomar una decisión sobre ella.

Qué es el Pitch Train y por qué nació

El Pitch Train, también conocido como Tren de la Inversión, es una jornada de presentaciones de startups y networking con inversores y corporaciones que se celebra a bordo de un tren de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Nació en 2023 de la colaboración entre TrenLab y Al Andalus Innovation Venture. Su cuarta edición se celebra el 21 de septiembre de 2026.

La idea de partida cabe en una frase. Si el ascensor dio de sí 30 segundos, un tren da de sí el trayecto entero.

Qué gana una startup que participa en el Pitch Train

Cuatro ediciones dan para saber qué cambia cuando cambia el espacio. Hay cuatro cosas que se repiten en todas ellas.

1. Tiempo. El trayecto del Pitch Train dura lo que dura, y eso juega a favor de quien presenta. Una startup expone su proyecto y, al terminar, sigue teniendo cerca a las mismas personas durante el resto del viaje. Hay margen para preguntar, para volver sobre un detalle y para bajarse en Sevilla con, como mínimo, un acuerdo de seguimiento posterior.  

2. Dos interlocutores a la vez. Por los asientos del Pitch Train han pasado fondos de inversión como The Venture City, Faraday Ventures, Mundi Ventures, Seaya Ventures o Nauta Capital, y corporaciones como Acciona, Fujitsu o INERCO. Un fundador presenta al mismo tiempo ante quien puede invertir en su empresa y ante quien puede convertirse en su cliente. Son dos conversaciones distintas y arrancan el mismo día.

3. Altavoz fuera del tren. El Pitch Train despierta interés periodístico. La edición de 2025 dejó numerosas publicaciones entre medios generalistas, prensa especializada y televisión. Para una startup que empieza, aparecer citada en ese contexto vale tanto como una reunión.

4. Continuidad al bajarse. El viaje no termina en la estación de Sevilla. Al día siguiente, las mismas personas coinciden en Al Andalus Innovation Venture, uno de los principales foros de emprendimiento e inversión del sur de Europa, que celebra en septiembre en el Pabellón de la Navegación de Sevilla. Con la ventaja de haber pasado ya de la presentación al trato.

Por qué TrenLab organiza el Pitch Train

Porque en TrenLab conocemos bien lo que ocurre después de un pitch.

TrenLab ha analizado más de 1.000 startups, ha acelerado 26 proyectos, ha destinado más de 2,5 millones de euros a pilotos y ha generado contratos por valor de 6 millones de euros con compañías como Visualfy, Greemko, AllRead o Limmat Group, hoy proveedoras de Renfe. Cada convocatoria dota a la startup seleccionada de 50.000 euros para desarrollar su piloto y abre la puerta a un contrato de implantación de hasta 1 millón de euros.

Detrás de cada uno de esos contratos hay meses de trabajo conjunto, pruebas en estaciones y trenes reales y ajustes que no aparecían en ninguna presentación. El pitch es el punto de partida de todo ese recorrido, y por eso nos importa tanto que sea un buen punto de partida.


Viajar en la misma dirección

Hay una diferencia entre los dos espacios que va más allá de la duración, y tiene que ver con hacia dónde llevan.

Un ascensor es un trayecto cerrado. Sube, se abre la puerta y cada uno sigue su camino. Un tren lleva a alguna parte, y todos los que van dentro se dirigen al mismo destino durante el mismo tiempo.

Eso es lo que más nos gusta del Pitch Train, y el motivo de que TrenLab y Al Andalus Innovation Venture llevemos cuatro años organizándolo. Durante unas horas, quienes construyen soluciones para la movilidad y quienes pueden hacerlas realidad dejan de estar en agendas paralelas.

El 21 de septiembre de 2026 volvemos a hacerlo. Con ganas de escuchar hasta dónde quieren llegar.

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